CUALIDADES MORALES E INTELECTUALES DE UN PREDICADOR.
Dentro de las cualidades morales e intelectuales de orador tenemos en primer lugar la VOLUNTAD.
La voluntad es una de las potencias de nuestra mente que sirve para realizar o hacer aquellas cosas que queremos. Todo hermano que desea aprender a predicar, tiene que tener una voluntad decidida en prepararse. El no querer impide cualquier meta que una se pone. Necesita que el empeño y la constancia, sean sus mejores aliados.
Es importante que revise su salud emocional, pues ya que cuando algo no se quiere en ocasiones, es porque hay algún desajuste psicólogo.
La segunda cualidad moral e intelectual es la SERENIDAD.
Con ella se elimina el temor al auditorio. Se sobrepone a las circunstancias que se pueden presentar en el momento, y además dan firmeza y convicción para que todo lo que se diga se exprese con las palabras adecuadas.
Así, pues, si se pasa al púlpito intranquilo, nervioso, es muy seguro que valla a tener una presentación de su discurso sin éxito. Pero, ¿cómo lograr fortalecer su serenidad? Preparando a fondo y satisfactoriamente lo que será su lección. Recomendar valor y serenidad a quien no se halla capacitado para dirigir la palabra en publico, seria como recomendar un inexperto general momentos antes de entrar en combate.
Como ultima cualidad moral e intelectual es la MEMORIA. Por muy grande que sea la seguridad que tengamos en como responde nuestra memoria, puede sobrevenir el olvido momentáneo a lo que se le llama vacío o colapso ideológico.
Quien carezca de esta facultad tan necesaria, no atesorara ideas y argumentos importantes para que le capaciten y auxilien en el transcurso de la presentación de los sermones. Decía un hermano predicador, “tenemos que aprender a simplificar nuestros sermones”, o sea, que nuestra guía escrita no sea muy extensa de tal manera que podamos expresarnos casi todo de memoria.
Tampoco es preciso obstinares a decir todo de memoria; pues es que hay muchos datos como fechas, cifras, etc. que seria difícil memorizar todo en lo absoluto.


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