¿POR QUÉ DEBEMOS ALABAR AL SEÑOR?
El Salmo 47:7 dice: “Cantad con inteligencia”. Debemos saber la razón por la cual ofrecemos alabanzas a Dios.
Las siguientes son algunas de las razones bíblicas del porqué debemos hacerlo:
1. Por Quién Es Él.
“Cantad a JEHOVÁ...” (Sal 149:1). En otras palabras, alabadle porque Él es DIOS. Es la autoridad suprema, el poder máximo, el Rey de todos los reyes y Señor de todos los señores.
Él fue antes de la creación de todas las cosas, pues Él es Creador de todas ellas, por lo tanto, es mayor que todo lo creado.
“Grande es Jehová, y digno de ser en gran manera alabado...” (Sal 48:1; 96:4).
2.
“El que sacrifica alabanza me honrará...” (Sal 50:23). Por supuesto que ese debería ser el gran deseo de todo el pueblo de Dios: Glorificarle.
3. Porque Dios Nos Lo Ordena.
“Cantad a Jehová...”, no es una sugerencia, ni una súplica, sino más bien un mandamiento.
4. Por Todos Sus Beneficios.
“Bendice, alma mía, a Jehová... no olvides ninguno de sus beneficios...” (Sal 103:2).
5. Por Su Bondad.
“Alaben la misericordia de Jehová” (Sal 107:21).
6. Por Sus Poderosas Obras.
“Alabadle por sus proezas” (Sal 150:2).
7. Es Bueno.
“Bueno es alabarte” (Sal 92:1, 2; 147:1).
8. Él Es Digno.
“Jehová es digno de ser alabado” (2 S 22:4; Sal 18:3).
9.
(Sal 69:30) Alabaré yo el nombre de Dios con cántico, Lo exaltaré con alabanza.
10.
“La alabanza es hermosa, para los justos” (Sal 33:1): El término “hermosa” significa apropiada, justa, idónea, digna, provechosa. Desdichadamente, algunos cristianos parecen creer que alabar a Dios es incorrecto e impropio. Se sienten más preocupados por la idea de que la gente les tenga en poco. Por alguna causa, sienten que la dignidad es la actitud apropiada para los cristianos.
Sin embargo,
11. Dios Habita En Medio De
“Dios mora en medio de la alabanza de su pueblo” (Sal 22:3). El Santo De Israel habita en medio de nuestras alabanzas. Si nuestro corazón está lleno de alabanzas, también lo estará el de Dios, pues Él habita en medio de ellas.
Esto también es una realidad en nuestro hogar o iglesia. Mantengámoslos saturados de alabanzas y de seguro que la presencia de Dios nunca se apartará de ellos.
Podemos rodearnos con la presencia de Dios por medio de cultivar la actitud de alabanza. Entonces, estaremos más conscientes de Su presencia que de los problemas, dificultades y circunstancias adversas.
12.
David nos dice en el Salmo 84:4-7: “Bienaventurados los que habitan en tu casa: Perpetuamente te alabarán… Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas… Irán de poder en poder…”.
El hombre que alaba a Dios, de seguro que tiene Su poderío a la disposición. También disfrutará de Su gozo a plenitud a través de la alabanza, y el gozo de Jehová es su fortaleza (Neh 8:10).
13. Para Recibir Las Peticiones Correctas.
“Deléitate así mismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón“(Sal 37:4).
Muchas personas dicen: “¡Si Dios me concede las peticiones de mi corazón, le alabaría siempre!”, pero el orden divino es todo lo contrario a eso.
Le alabamos y nos deleitamos en Él primero; Él nos concede las peticiones de nuestro corazón. Dios coloca deseos santos en el corazón que le alaba, y es por eso que tenemos deseos correctos. Las prioridades de quienes le “alaban” están en orden, y entonces, Dios se deleita en conceder tales peticiones.
14.
El Rey Josafat dirigió al pueblo de Dios a la batalla contra sus enemigos. Dios le instruyó a que nombrara cantantes que alabaran a Dios (2 Cr 20).
Ellos iban al frente del ejército alabando a Dios y diciendo:
“Glorificad a Jehová, porque Su misericordia es para siempre. Y cuando comenzaron a entonar cantos de alabanza, Jehová puso contra los hijos de Amón, de Moab y del monte de Seir, las emboscadas de ellos mismos que venían contra Judá, y se mataron los unos a los otros” (2 Cr 20:21, 22).
¡Imagínese un ejército siendo dirigido por un coro! ¡Qué espectáculo tan extraño para la mente natural: ver un ejército siendo dirigido a la batalla de tal manera!
Pero
A medida que nos enfrentamos a nuestro enemigo, necesitamos entender de manera renovada el poder de la alabanza, y salir a la batalla alabándole sonoramente con nuestra boca. Entonces, podremos esperar ver la gran salvación de Dios.
El pueblo que aprende a alabarle de corazón sincero, es aquél que experimentará a plenitud Su presencia y poder.


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